Piel | Mi Rutina 2017

¡Ya está aquí, ya llegó!

No es Paco con las rebajas, es Cris con el post sobre piel que me habéis pedido por activa, pasiva, subtexto, plegaria, ruego y que yo os prometí por activa, pasiva, subtexto, juramento y finalmente, acción.

No es más que un post añadido a los que pueblan la web sobre productos y cuidados en general para la piel del rostro (igghhhhh qué poco me gusta esa palabra): LA RUTINA FACIAL.

Como ya os comenté en un post anterior que está intrínsecamente relacionado con éste, creo que se le da demasiada importancia a los productos que usan las personas a las que seguimos. Me refiero particularmente, y creo que a todas nos suena, ese pensamiento generalizado de “ah, pues si ella usa X y tiene esa piel, voy a usar exactamente lo mismo y espero los mismos resultados”. Desde mi punto de vista esto es un fallo garrafal, y es uno en el que he caído incontables veces.

Oh the shame.

Y en este post me voy a centrar en hablaros de productos, etc., pero ya sabéis que pienso que en cuestiones de piel es igual o más importante prestar atención a otros temas como el sueño, la calidad de nuestros alimentos, el estrés…

Yo me considero apasionada del cuidado facial. Hay pocas cosas que me gusten igual o más (lo único que me viene a la cabeza ahora mismo son los hojaldres de Astorga), y mi principal problema es que quiero probarlo todo cuando mi piel es de ésas que se beneficia de la sosería epitelial.

La sosería epitelial, como yo la llamo, Sosi para los allegados, es el extraño fenómeno que bendice con su presencia a algunas pieles. Digo algunas porque muchas son más del picaflorismo y les va mejor en una rutina más variada.

Básicamente se trata del hecho de que a algunas pieles, como la mía, les va mejor con una rutina simple sin grandes cambios, sin interminables pasos y menos “activa”. Con menos activa me refiero a usar ácidos de guindas a ciruelas (con lo que yo he sido), introducir ingredientes activos poco a poco y de forma progresiva (creo que de esto se benefician todas) y tener una rutina básica basiquísima a la que volver cuando las cosas se ponen como en la víspera de la batalla de Culloden.

MI RUTINA SOS (para situaciones extremas)

Recuerdo una temporada en estos meses de atrás en la que, desesperada porque tenía la piel SEQUÍSIMA y tirante y de todo (recuerdo salir de la piscina y tener que pasar por el Corte Inglés a ponerme la primera crema que me ofrecieran probar, no os digo más), decidí cortar por lo sano y limitarme a usar un limpiador (éste), agua termal de Avène y aceite de jojoba. Y eso únicamente una vez al día, por las noches. Obviamente estuve sin llevar maquillaje esa temporada, pero es que tampoco me apetecía, porque todo se veía fatal. Ésa sería mi rutina SOS, porque la verdad es que me funcionó, a día de hoy ya no salgo de la ducha con la piel roja y más tirante que los pómulos de Amanda Lepore.

Pero, vamos a ver, las cosas claras y el chocolate espeso. No es rutina para una aficionada al cuidado facial. Mi piel se beneficia de esta sosería pero yo, a nivel espiritual, me beneficio del Momento Yo, del untarse, del tirarse sobre un diván en tu bata de marabú con una mascarilla puesta.

MI RUTINA BÁSICA (a la que volver cuando la cosa se pone chunguer)

Vendría a ser una rutina sencilla, base, sobre la que probar nuevas cosas poco a poco.

Por la mañana consta de:

+ Un limpiador suave: mis favoritos vienen en textura leche o gel, no hacen espuma y están indicados para piel sensible, por lo general. Ahora estoy usando el limpiador Creamy Fruit Oil Cleanser de Earth Science. Lo amo, lo idolatro, y podéis pispar aquí la reseña si es vuestro menester.

+ Un flus-flis: por todas partes he leído en rutinas lo de aplicar productos en piel humedecida y debo decir que me declaro fan. Además, ciertos flus-flis tienen sus propios beneficios calmantes, hidratantes e incluso desinfectantes. Yo estaba usando hasta hace poco agua termal de Avène, pero tengo en la recámara agua de rosas, Serozinc y agua Evian en spray porque soy fancy like that.

+ Protector solar: la protección solar es importantíiiiiisima. Me importa un pepino que os queráis poner morenas, yo uso SPF50+ y nunca menos de 30 en el cuerpo y me sigo poniendo como los titos. Fototipos, y’all. Vale que en un día nublado y por la tarde-noche se puede ir perfectamente con el que obtengamos de maquillaje (soy de la escuela Hirons en este aspecto), pero protegeos, por los dioses. Mucha gente no lo usa porque piensa o ha tenido la experiencia de que todos son grasos y provocan brotes de granos. La respuesta a lo primero es: busca otro, porque anda que no hay; y la respuesta a lo segundo es: el problema no es el protector solar sino asegurarse de que se retira bien por las noches. No me vale un agüita y una limpieza de dos segundos. Doble limpieza. He usado la protección solar de The Body Shop y ahora estoy acabando el famoso Anthelios XL Ultra Light Fluido SPF50+ en su versión sin perfume.

Estos son mis tres pasos básicos que no me salto.

Limpiadores en uso… la leche de Earth Science, el gel de Simple y el bálsamo de Banila co.

Por la noche consta de:

+ Doble limpieza: yo siempre hago doble limpieza, sobre todo porque como os he comentado antes llevo SPF50+ all day errday. No siempre uso un bálsamo desmaquillante de esos que te quitan hasta las ideas como primer paso, pero siempre limpio dos veces con dos texturas: una aceitosa y una tipo gel. Puede ser bálsamo desmaquillante y gel limpiador si me he maquillado, puede ser aceite desmaquillante y leche limpiadora (normalmente ésta) si me he maquillado poco, puede ser leche limpiadora y gel limpiador si no me he maquillado, o cualquier mezcla de lo anterior, dependiendo un poco de lo que me apetezca y de cómo tenga la piel en general.

+ Flus-flis güan mor taim: lo mismo de antes.

+ Sérum: ahora mismo estoy usando Ultimune de Shiseido, pero no le tengo particular apego ni despego. Mi objetivo es usar algo más específico para la piel: bien para pigmentación post-acneica, bien calmante de rojeces, bien hidratante… La verdad es que en tema sérums tampoco tengo un favorito, tengo un par que me gustan mucho (Intensive Skin Serum de Bobbi Brown y el mítico ANR) pero no para repetir a toda costa.

Flus-flis de Evian, sérum Ultimune de Shiseido y mi protección solar.

+ Aceite: me encantan los aceites. Creo que lo sabéis, lo sabe mi familia, lo sabe hasta el gato de mi vecina. Tengo un montón y voy variando según tenga la piel, algunas veces los mezclo, algunas veces uso varios… El de jojoba es mi favorito como básico, pero también me gusta el de rosa mosqueta de Pai, los de Clarins, Caudalie… ahora me he comprado La Belle Lune y me muero por probarlo… En resumen, que echo unas gotas en la palma de la mano, lo caliento frotando las dos manos, y aplico masajeando y/o a toques.

Aceites en uso: Natural Glow de Andalou Naturals y jojoba.

+ Contorno de ojos: éste de Antipodes. El área de alrededor de mis ojos es seca y además tengo los ojos sensibles, con lo que a un contorno de ojos no le pido milagros porlaobraygraciadelseñó. Simplemente: que dure la hidratación, que no tenga perfume, que no me migre al ojo y que sea espeso pero no grasiento. El que os digo lo cumple, como ya os comenté, pero creo que el mejor que he probado hasta el momento ha sido el de Charlotte Tilbury, el Magic Eye Rescue.

Solución de cafeína y EGCG y crema de Antipodes, ambas para la zona del contorno de ojos.

EXTRAS

Cosas que uso esporádicamente:

+ Ácidos AHA/BHA: os he hablado muchísimas veces de ellos y, aunque sigo defendiendo que son ingredientes muy buenos, sí que he notado cómo se puede fragilizar y sensibilizar la piel si se abusa de ellos. Por lo que ahora he disminuido mucho su frecuencia, e incluso con algunos productos me limito a usarlos en áreas problemáticas concretas.

+ Exfoliantes físicos: no soy muy fan de este tipo de exfoliantes de “granos”. Me parece que la gran mayoría hacen más mal que bien. De hecho, de los que conozco, solamente usaría dos. Uno que uso muy de vez en cuando (reitero el MUY) es el polvo exfoliante de Sephora mezclado con un limpiador, y el otro que me gusta es el de dermabrasión de Kiehl’s.

Una de mis mascarillas favoritas.

+ Mascarillas de arcilla: otra cosa que me gusta casi igual que los aceites son las mascarillas de arcilla. Normalmente prefiero hacer las mías mezclando arcilla en polvo con agua, pero también hay algunas que vienen preparadas que me encantan, por ejemplo: Black Mud de Sea Minerals (lo único que no me gusta es el envase, si no la gastas relativamente rápido se te seca… que se puede rehidratar, sí, pero ain’t nobody got time for dat), Blemish Mud de Montagne Jeunesse (un descubrimiento reciente que ME ENCANTA <3) y la Purifying Enzyme Mask de Palmer’s. Tanto la Black Mud como la de Palmer’s las he comprado en iHerb.

¡Y eso es todo!

Foto Diario: Mi Viaje a Edimburgo

Intentando poner mi culo en funcionamiento para haceros llegar la legión de posts que tengo pendientes, voy a empezar por uno que llevaba queriendo escribir mucho tiempo. En concreto desde que volví de Edimburgo. Y es que en julio decidí irme a visitarla, aprovechando que mi amiga Bea se trasladaba a la ciudad.

Sólo digo que la media de lo que caminamos fue de 15 km POR DÍA. Acabé con el culo en la nuca, el booty in the nuquer. Porque Edimburgo, si algo tiene, es sitios para caminar. De todo tipo. Bien calles “nuevecitas” como George Street, la mítica Victoria Street, los múltiples “steps” repartidos por la ciudad, y cómo no, la subida al Arthur’s Seat.

Edimburgo me gustó, no sé si decir, demasiado. Me dio la sensación de ser una ciudad pequeña en el sentido que podía hacer muchas cosas a pie y con transporte urbano, a pesar de ser la capital de Escocia. Otra característica de “ciudad pequeña” que tiene es lo acogedora que es. No sé si fue mi impresión pero todas las personas con las que nos cruzamos fueron invariablemente educadas y agradables. Aunque eso se cuenta de los escoceses en general.

Para llegar hasta allí ambas volamos con Iberia, Madrid-Edimburgo. Mi parte del viaje empezó antes, porque tuve que ir del pueblo a Salamanca, y de Salamanca a Madrid. Nada que el “tren rápido” y dos hermanas en la capital no puedan solucionar.

Yo decidí alojarme en uno de los varios hostels que tiene la ciudad, Safestay Edinburgh. Mis principales objetivos eran buena localización y un sitio para pasar la noche agradable y limpio, cosa que cumplió. Está en Blackfriars Street, a un paso de Grassmarket y la Royal Mile, que para entendernos es la calle principal de la ciudad y conecta el castillo de Edimburgo con el palacio de Holyrood.

En cuanto a desayunar, comer y cenar, casi todos los días desayunaba en el hostel en el que se alojaba mi amiga Bea, Backpackers; para comer o bien el Graze en Grassmarket o bien el Pret, que es sin duda uno de mis grandes descubrimientos… el carrot cake del Pret solamente lo supera el de Harina en Fuencarral (hasta la fecha). Y para cenar, que yo recuerde otra vez en el hostel, que tenían una carta corta pero accesible. Es decir, mi viaje, culinario lo que se dice culinario, no fue. El último día decidí darme un gustazo y salí en busca de unos scones para desayunar, con tan mala suerte que no les quedaban. Pero bueno, el café estaba buenísimo y el croissant ni os cuento… Wellington Cafe en George St. (que por cierto está cerca del Space NK y debajo de la tienda de Penhaligon’s).

Pasado este pequeño resumen, vayamos al meollo, la enjundia.

Lo primero que me encontré al llegar fue… ¡a JAMMF! Si es que no hay dios, no me lo quito de encima (ojalá IF YOU KNOW WHAT I MEAN).

Él estaba así como muy atrapado en el tiempo a la puerta de una tienda…

Mi primera impresión de la ciudad. Hice la foto desde el Citylink, que es el autobús que te lleva desde el aeropuerto hasta la ciudad, y viceversa. Otra de las cosas que me gustaron de Edimburgo fue que el aeropuerto no estaba nada lejos, como a un cuarto de hora en bus del centro de la ciudad. Score!

*Si vais a pasar unos días, comprad el billete Return, o sea, el idayvuelta patrio.

Es como muy Harry Potter todo, de hecho se escribió aquí.

La famosa Victoria Street vista desde abajo. La famosa Victoria Street, que es EN CUESTA. Como casi todo en esta ciudad.

Freakin’ steps.

La zona de Grassmarket, poniéndose a punto para el Fringe y demás eventos de verano, como la actuación del Royal Tattoo.

Eso que se ve al fondo en un alto es el Edinburgh Castle. LIVING.

El Bank of Scotland, con la saltire ondeando. Y el omnipresente paraguas. Y el conducir por la derecha que nos da conatos de infarto a los que somos DE LA MAYORÍA DE GENTE SANA y conducimos por la izquierda.

El segundo día decidimos coger macuto y visitar Glasgow, que en comparación no me gustó tanto. Eso sí, el parque de Kelvingrove y la Universidad son PRECIOSOS y dignos, once again, de Harry Potter.

Que dice Bea que os diga que estos no son los cardos típicos escoceses. Pero molan también.

Desde el parque de Kelvingrove hay estas vistas de la universidad de Glasgow. Que parece que va uno acercándose a… ¡correcto! HOGWARTS.

Porque no…

… se da…

… ni un aire.

Y por si os da por el elopement

Y el tercer día, nuestra intención era subir al Arthur’s Seat y creo que nos quedamos un poco por el camino. Estábamos en un alto, yo qué sé. Eso sí, con unas vistas espectaculares.

Vistas al Arthur’s Seat desde Richmond Lane.

Dicen que el paisaje del Arthur’s Seat es el típico de las Highlands…

*sing me a sooooong of a lass that is gooooone say could that lass be I?*

Y desde allí se veía, literalmente, TODO Edimburgo. Sobre todo, este sitio que se ve a la derecha, al que llegamos siguiendo el camino que bajaba: el palacio de Holyrood.

Entrada al palacio:

Os he hablado antes de la Royal Mile, que aprovechamos para recorrer ya que estábamos por allí.

Edimburgo tiene mar, por lo que también tiene a estos bichos odiosos que son una de las razones para que me alegre de ser de secano. DE ESO AQUÍ NO HAY.

Vimos St Giles’ Cathedral (sí, en el mismo día pasan las cuatro estaciones).

*pelirrojo y túnica de segunda mano, debes de ser un Weasley*

¿Y a qué dediqué mi último día allí? Como os comenté, me fui en busca de scones, sin suerte (lo dejo para la próxima, Scotland, no me falles).

En principio elegí esta cafetería porque tenía buenas reseñas, pero también porque estaba cerca de…

¡La tienda de Space NK de George Street! Que por cierto estaba en obras cuando fui, aunque la han reabierto hace poco.

Literatura en la estación de Waverley. LITERATURA EVERYWHERE.

Después visitamos el castillo de Edimburgo, pero como yo ya iba cargada con mi maleta, no pudimos entrar.

¿Me estás diciendo que subiste esas escaleras (que no se ven) desde aquí hasta ahí arriba, cargada con la maleta, y no te dejaron entrar? Exactamente. Ahora, mi booty in the nuquer como os había comentado.

No sería Scotland sin pipers en full regalia por la calle.

No recuerdo el día, pero también visitamos el cementerio de Greyfriars, que es donde se inspiró J.K. Rowling para la escena del cementerio en el cuarto libro de Harry Potter.

Me quedó la espinita de ver la exposición de Bonnie Prince Charlie y los jacobitas en el National Museum:

Aparte de las Highlands, claro está, pero lo dejo para un viaje futuro. Para cuatro días, ¡creo que fue intenso!

¿En cuanto al clima, lo más comentado? Ciertamente, hace frío en verano (no se pasa de los 20ºC), pero yo soy de Salamanca, me pareció tiempo otoño-invernal normal. Quizá alguien más del sur o de costa lo note más. Pero no me extraña que a la gente de esos lares les encante España, y aún menos, como comentamos, que las guiris vayan “de corto” chupando frío… es que en su país o lo aguantan o no hay oportunidad de ponerse de corto. Este último fenómeno lo observaréis sobre todo en las zonas de fiesta de Salamanca en los meses de octubre y noviembre… ¡qué valor!.

Sin duda fue un pedazo de viaje. Me encantó la ciudad, hicimos de todo, la recorrimos de punta a punta, y me quedé con ganas de más.

La Técnica del ‘Dry Brushing’

Como persona humana poseedora de piel corporal seca, siempre estoy buscando lo último/nuevo/mejor para mejorar su apariencia. Hace tiempo leí sobre el método del ‘dry brushing’, que no es más que la versión evolucionada del refriegue con guante de crin que adopté en mis tiernos años adolescentes como imitación a mi hermana mayor, S.

Este método consiste en hacer una exfoliación sobre preferiblemente piel seca, en movimientos lineales en el sentido contrario a la circulación. Esto estimula el sistema circulatorio a la vez que nos libra de pieles muertas y en general obtenemos un masaje de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior, para los músculos.

Como os decía anteriormente, ya lo hacía (a temporadas, para ser honestos) con un guante de crin. Pero hace unos meses me compré el cepillo de dry brushing de la marca EcoTools en iHerb (enlace) y me gustaría dejar claro que ES LO MEJOR QUE EXISTE desde que inventaron el shortbread.

Por unos míseros 3€…

(…en mi cabeza aparece la siguiente imagen…)

… tenemos un cepillo corporal exfoliante de una relación calidad-precio estupenda.

El cuerpo del cepillo está hecho de bambú, con pelos sintéticos. Es muy fácil y cómodo de usar, simplemente se mete la mano por la correa trenzada que lleva y a darle caña a la epidermis (sin pasarse, tampoco).

Yo lo uso antes de ducharme, de pies a cuello, y me encanta. Realmente se nota la piel más suave, luminosa y reduce la posibilidad de pelos enquistados. Soy muy fan en general de los exfoliantes corporales, en el formato que sean, pero esto me parece además más respetuoso con el medio ambiente y más duradero e higiénico de lo que pueda ser un guante de crin.

Por supuesto, con mesura y sin haberse depilado o haber tomado el sol recientemente, etc.

Me parece lo más, si os descamáis cual basilisco en la Cámara Secreta no sé qué hacéis que no tenéis uno ya (el que sea, independientemente de la marca). Éste por 3€ es un chollo 😛

¿Habéis probado el ‘dry brushing’/refriegue patrio? ¿Pensáis que os podría beneficiar? Ya os digo yo que sí.

Protector Solar ‘Skin Defence’ de The Body Shop

Otro de los productos que he acabado recientemente (hoy) ha sido este protector solar con nombre interminable (Skin Defence Multi-Protection Essence SPF 50 PA ++++) de The Body Shop. Mucha gente me pidió mi opinión cuando enseñé que me lo había comprado, así que ahí van mis two cents.

Tiene un precio de 26€ por 40 ml

Para resumir mi opinión: no lo volvería a comprar.

Es verdad que tiene una textura fantástica, muy ligera y de rápida absorción, con cero residuo blanquecino y funciona perfectamente bajo el maquillaje. Esto es relativamente raro de encontrar en protectores solares con factor alto. Pero el hecho de que lleve alcohol como segundo ingrediente ha impactado mi experiencia en gran medida.

Sabéis que no suelo huir de ingredientes así de entrada, porque una cosa es la lista de ingredientes y otra la formulación, es decir, cómo trabajan juntos. Me imagino que, como en muchos otros productos, le añadieron el alcohol para hacer que su textura fuera más fluida y “seca” (no es de acabado mate, pero si lo habéis probado me entenderéis). Lo que pasa es que une alcohol como segundo ingrediente en un producto perfumado y eso no es lo más agradable en ojos sensibles como los míos. Tampoco es que lo lleve muy cerca de esa zona, pero sí he notado que si me descuido y se acerca más de lo que debe, se me irritan los ojos un montón.

En cuanto al efecto del alcohol en la piel la verdad es que no he notado nada a corto plazo, pero sí que sé que no es el mejor ingrediente del mundo como para abusar de él, especialmente con exposición al sol.

En general…

Además, me parece un poco caro, teniendo en cuenta que su reemplazo (La Roche-Posay Anthelios XL Ultra Light Fluido (la versión sin perfume) me ha costado 16€ y contiene 10ml más. Lo dicho: es un producto que funciona bien, pero creo personalmente que el tema alcohol + perfume es un aspecto importante a considerar.

Acné: Mi Experiencia + Tips

[Esta es la entrada sobre el acné cuyo primer borrador casi me lleva a la bebida]

Si esto fuera una película y yo el criminal en la sala de interrogatorios, el policía, a mi declaración de “no sé por dónde empezar”, contestaría: “por el principio”, así súper intenso, mientras da una calada a su cigarrillo y apoya su espalda, enfundada en una gabardina, contra la pared.

Así que, empecemos por el principio.

Hace algo más de un año, empecé a tener brotes de acné frecuentes, sobre todo por la zona de la mandíbula y alrededor de la boca. No le di mayor importancia, de hecho siguiendo la rutina de Farmacia Jiménez me mejoraron un montón. Pero si es verdad que nunca se acababan de ir, es decir, nunca tenía la piel completamente tranquila, por así decirlo.

Pero la cosa fue empeorando a partir de noviembre. Conquistaron nuevos territorios hasta entonces desconocidos (hay que tomárselo con humor), y a finales de diciembre, además, aparecieron también en la zona del escote y la parte superior de la espalda, y on and off como el Guadiana desde entonces.

Si con eso no fuera poco, hace aproximadamente tres meses, en abril, tuve un brote en mi pómulo izquierdo tremendo, con granos internos. De hecho, aunque mi piel ha mejorado muchísimo, aún lo podéis ver en algún vídeo en redes sociales.

La cosa es que, aunque externamente pueda parecer que es un problema “superficial” y poco importante, y aún teniendo en cuenta que lo peor que estuvo mi piel no es NADA comparado con lo que mucha gente sufre, se pasa mal. No solamente por el acné en sí, sino porque tú pones de tu parte para solucionarlo y cuando nada parece funcionar, te sientes frustrada.

Si os fijáis en mi Instagram, últimamente casi no posteaba maquillajes porque no me sentía cómoda en las fotos. Y en el blog lo mismo, casi todo se centró por un momento en el cuidado facial. Y tampoco mucho, porque llega un momento en el que te emparanoias y piensas que todo hace que te salgan granos, y tampoco quería recomendar cosas de las que no estaba 100% segura.

Yo pedí cita con el dermatólogo allá por abril (me dieron para junio, de hecho ya he ido), pero desde entonces me puse más en serio a investigar a qué se podía deber y qué podía hacer para mejorarlo y, a poder ser, eliminarlo para siempre. De entrada os recomiendo que visitéis un dermatólogo. Ya sé que es un coñazo hacerlo por lo público porque tarda un montón, pero si alguien os va a ayudar a entender vuestra particular manifestación del acné, es un médico especializado en el tema. Y si os podéis permitir ir de manera privada, mejor que mejor.

Lo que voy a contaros a continuación es lo que yo descubrí y los cambios que fui haciendo en mi estilo de vida (porque no es exclusivamente los productos que se usan o dejan de usar). Personalmente me han funcionado, pero es posible que no os funcionen igual o nada en absoluto. Simplemente es mi experiencia personal, que podéis tener en cuenta si habéis llegado ya a esa fase de “LO QUE SEA. Pruebo lo que sea”, que fue un poco como empecé yo.

Lo primero que voy a mencionar, que es, con diferencia, lo más importante y con lo que más cambio he notado ha sido volver a DEJAR DE TOMAR LÁCTEOS totalmente. Si recordáis, hace una temporada los dejé debido a problemas digestivos y otro brote de granos, y tuve resultados fantásticos. El caso es que los había vuelto a introducir en sus versiones sin lactosa, que me caían mejor al estómago, pero últimamente notaba que volvía mi problema del principio.

Cow & Chicken ftw

Fue dejar los lácteos, y en cosa de una semana vi cómo se reducía la inflamación y las rojeces de la piel asociadas al acné. Una cosa brutal, porque desde que los dejé no he vuelto a tener ningún grano interno y el que me sale de vez en cuando enseguida “asoma” y no se enrojece/inflama tanto como antes. Y adiós al pequeño brote del escote y la espalda.

También debo decir que el hecho de no tomar lácteos no es la solución para muchas personas. A mí me ha funcionado, de hecho también a nivel de bienestar digestivo, etc. Y no carezco de nada, que esto de decir que no tomas lácteos es como si estuvieras quitándole el yogur de la boca a alguien. Obtengo el calcio que necesito de otras fuentes, aunque sí que os diré que los echo de menos. Sorprendentemente, lo que más echo de menos es el yogur. La leche es fácilmente sustituible por la leche vegetal de vuestra preferencia (la mía es la de almendras, si le echáis cacao en polvo y azúcar o miel es como beber nocilla *_*) y el queso… hay quesos vegetales pero personalmente no lo echo tanto de menos como pensaba. PERO EL YOGUR. Y no de esos yogures 0% con sabor a fresa pero sin fresa, no. Un yogur griego bien espesito, con fresas y nueces.

Mejor paso a otra cosa porque acabo de comer y ya quiero merendar.

El caso es que, como decía antes, tomar lácteos no significa acné para mucha gente, pero si lo tenéis y los tomáis, podéis hacer la prueba. Y no es por la grasa que contengan o dejen de contener, sino porque puedes ser especialmente sensible a las hormonas que contienen. De hecho, en términos generales, el acné se debe a desequilibrios hormonales, ya sea por la pubertad, estrés u otros factores. Y disminuyendo o eliminando estos factores es cuando se consiguen mejoras.

Lo que me quedó claro en mi “investigación” es que todo está relacionado, y no se puede tratar un problema de la piel únicamente de manera tópica. Hay que tener en cuenta la manera en la que nos alimentamos, si obtenemos suficiente descanso (físico y mental), hasta si cuidamos nuestro bienestar emocional. Tampoco creo que os esté descubriendo la pólvora, esto es algo que se ha convertido en vox populi en los últimos años.

Ah, y el dermatólogo me mandó hacer un estudio hormonal específico y volver a su consulta en septiembre, aparte de recomendarme un par de productos de los que hablaré en la segunda parte de este post.

Los aspectos a mejorar que parecen resultar comunes en todos los testimonios, y mi experiencia personal con ellos, son los siguientes:

EJERCICIO: EL PUNTO MEDIO

Yo opté por caminar y hacer yoga frente a otras actividades de alto impacto: el ejercicio es bueno en todos los aspectos de la vida, pero si llegas a un punto en el que te produce más estrés del que te alivia, es bueno buscar alternativas. Además, puedes encontrar algo que te encante. Caminar me da la oportunidad de estar al aire libre, respirar aire fresco y pensar en mis cosas (no queráis saber cómo es estar en mi cerebro 24/7) y el yoga me centra y me da flexibilidad y energía (sí, a pesar del cuento que nos han metido en la cabeza de que el yoga es para relajarse/dormirse).

Y un bonus… muchísima gente que conozco se queja regularmente de dolor de espalda, y a mí me dan ganas de ponerles un vídeo de Yoga with Adriene. Ya la he mencionado chopocientas veces, pero es que me encanta. Mis favoritos: Yoga for Headaches, Yoga for Hips y Movement Medicine: Energy Practice que me dejó para recogerme en cuchara tbh.

Que de vez en cuando también me gusta algo del típico ejercicio sudoroso (no, ése no :P), también.

Y si no hacéis nada nada nada de ejercicio… es muy beneficioso que empecéis. Y no hace falta apuntarse al gimnasio, ¡anda que no hay calle! 😉

DESCANSO: MÁS Y MEJOR

Intentar dormir mejor: no más, sino mejor. A mí personalmente dormir poco me afecta muchísimo. Mi padre puede dormir 6 horas y estar como una rosa, yo no puedo con menos de 8. Y siesta si surge la oportunidad. NO REGRETS.

Y a pesar de intentar dormir un poco más, también quiero que mi sueño sea de mejor calidad. Apagar el móvil, leer en papel un rato antes, tomar infusiones relajantes, un poco de meditación… whatever floats your boat. Tener una rutina de desconexión antes de irse a hacer seda es importante para dormir like a log, como los Beatles.

EN TU CABEZA: SIN OBSESIONES

Siempre positivo, nunca negativo: en general soy una persona tranquila, pero noté cómo el estado de mi piel me hacía pensar “tengo la piel horrible, cada vez peor, bla bla bla”… y era un tema constante en mi cabeza que me estresaba. ¿No os pasa a veces que os obsesionáis con algo y está como ahí, al fondo de la cabeza, las 24 horas del día? Pues a mí me pasaba igual.

Y es peor si alguien cercano te comenta algo sobre el tema, ¡porque no puedes evitar saltar! Y yo además soy Leo, tenía la garra a flor de piel. Si alguien de tu entorno sufre con este tema, lo mejor que puedes hacer es no comentar. Ni “te ha salido un grano”, ni “hay que ver cómo tienes la cara”, ni “eso es porque haces X y no haces Y”, ni “tanto producto, verías como con jabón Lagarto y Nivea se te quitaba la tontería”, ni “pues yo nunca he usado nada y mira *señala piel libre de granos*”. No ayudáis en NADA, y además hacéis sentir peor a la persona. Lo suyo es tratar de concienciarse de lo que hay e intentar deshacerse de la obsesión. Es decir, sí, tengo la piel mal, pero no voy a estar pensando en ello todo el rato, ¡porque va a ser peor!.

AGUA

No, beber más agua no hace que tengas la piel más hidratada. Pero sí hace que tu cuerpo esté más hidratado, y que sea capaz de realizar sus tareas con más eficacia, entre ellas deshacerse de las toxinas que pueden acumularse y afectar a la piel. Y no hace falta nada de “detox”, el cuerpo por sí mismo y gracias a los pulmones, riñones, etc. es capaz de hacerlo solito si tiene lo que necesita.

AZÚCAR: SÍ PERO NO

Intentar mantener un nivel estable de azúcar en sangre: otra de las cosas que juegan un papel importante en el estado de la piel, y que tiene relación con el tema hormonal, es el nivel de azúcar en sangre. Para entendernos, es importante mantener un nivel de azúcar en sangre estable.

O lo que es lo mismo, no pasar mil horas sin comer y cuando lo hagamos, que no sea algo basado en azúcar solamente. Puede que nos beneficie además comer alimentos con carga glucémica baja. Yo no he ido a saco con esto, pero sí que por ejemplo no hago lo que se considera un desayuno “normal” (el típico de leche con cereales o leche con tostadas, etc.), sino por ejemplo huevos revueltos y/o tostadas integrales con aceite y tomate y/o tostadas con aguacate. Y me encanta, no os creáis.

Es cuestión de probar qué forma de alimentación concuerda más con nosotros. A mi piel parece gustarle que no tome lácteos y que no abuse del azúcar. O por lo menos que no tome cosas azucaradas solas, que las combine con proteínas y/o grasas.

LA IMPORTANCIA DE LAS ‘GRASAS BUENAS’

Otro tema importante, especialmente para nosotras las mujeres, es asegurarnos de obtener grasas buenas en nuestra dieta. Estas grasas buenas son fundamentales para nuestras hormonas (como os decía antes, imprescindible el equilibrio hormonal para la piel) y para que todo funcione bien en nuestro sistema de fontanería particular. Y eso también se traduce en una piel más flexible y radiante, más sana. Está claro que todo lo que ocurre en el cuerpo se transmite hacia fuera.

Algunas grasas buenas y fáciles de añadir a nuestra dieta son: nueces, aceite de oliva extra virgen crudo, aguacate, almendras, lino molido…

¿INFLAMACIÓN?

En gran medida, he observado que en muchos testimonios la gente se refiere a la inflamación como causa principal del acné. Esta inflamación, que por cierto no es un término científico, parece referirse al estrés que provocan en el cuerpo determinados desequilibrios, como por ejemplo: beber alcohol, fumar, no descansar lo suficiente, abusar del café y del azúcar simple, sufrir emocionalmente por situaciones personales, comer comida basura, etc.

La inflamación, aunque yo la he puesto en un apartado aparte, valga la redundancia, vendría a ser el conjunto de todo lo que he ido mencionando, o más bien el resultado.

Existen alimentos que se suponen antiinflamatorios, como la cúrcuma, el aceite de oliva virgen extra (again), los vegetales de hoja verde oscura (que casualmente también son ricos en calcio), pescados azules, arándanos, tomate, fresas, jengibre… así que lo mismo, no obsesionarse, pero tratar de introducir más alimentos de este tipo en nuestra dieta.

OTRAS TEORÍAS

Echar un vistazo al “face mapping”: es una técnica que viene de la medicina tradicional china, y aunque no está comprobada científicamente, la verdad es que sí me ha resultado coherente con lo que yo he. Se trata de averiguar qué sistema no está funcionando del todo bien en tu cuerpo según la localización del acné en tu cara. En Google podéis encontrar infinidad de imágenes sobre ello, como ésta:

Echar un vistazo a la “cheat-sheet” de Caroline Hironsella, en su estilo directo y breve, os resalta todo lo importante.

En general, echad un vistazo a testimonios, ya sea en vídeo o en blog, de gente que ha conseguido mejorar su piel. A algunas personas le va bien limitar los productos de origen animal o eliminarlos por completo (yo aquí no tuve suerte), otras personas los carbohidratos (definitivamente not for me y tampoco es algo que recomiende y menos a mujeres… no-bueno para el tema menstruación), distintos suplementos, etc.

EL SOL: AMIGO Y ¿ENEMIGO?

Personalmente creo que aunque es importante usar protección solar y protegerse de la acción envejecedora del sol, es igual de importante o más recibir una cantidad adecuada de sol, que nos proporciona vitamina D, importantísima para la fijación de calcio en los huesos. Menciono esto porque muchas veces me preguntan que “y de dónde consigues el calcio”, sin pararse a pensar que es igual de importante conseguirlo que aprovecharlo bien.

Para los afectados por acné, es importante tener en cuenta que una protección solar adecuada hará que no nos queden marcas para siempre. Hay muchísimos productos formulados especialmente para este tipo de piel, aunque yo no lo llamaría algo tan permanente, sino “condición”. NO HAY EXCUSA PARA NO USARLO. Igualito que los preservativos, gente.

PRODUCTOS… NO SON EL “BE ALL, END ALL”

Por último, me gustaría hablar sobre productos, rutinas, etc. A pesar de que es imprescindible tener una rutina de calidad con productos adecuados a nuestras necesidades, creo que en determinadas situaciones nos centramos únicamente en el “qué productos usas” o “cuál es rutina”. Yo también he sido culpable de centrarme únicamente en “cosas que usar” en vez de en “hábitos que cambiar”, y es que lo fácil es que hubiera un limpiador, una crema, lo que fuera; que solucionara el acné. Pero, breaking news, NO LA HAY.

De hecho, y cada vez veo que más gente empieza a comentar esto, cuanto menos molestemos a la piel, cuanto más delicados seamos con ella, mejor. Llegó un punto en el que recuerdo tener la piel completamente destrozada en el sentido de que se enrojecía a la mínima manipulación, la notaba tirante al salir de la ducha, hasta tuve unas semanas en las que se descamaba y parecía que estaba en plena muda. ¿Piel seca yo? Lo nunca visto.

Sobre este tema tengo previsto hacer otro post más en profundidad, ya en plan rutina y productos que uso, así como comentaros lo del dermatólogo, tema maquillaje, etc.

RESUMIENDO… QUE ES GERUNDIO

Si después de esta chapa, has llegado aquí, o has llegado directamente porque ain’t nobody got time for that (muy mal, con lo que me he currado el post), solamente me queda decirte que: